EL DIARIO REFLEXIVO: QUÉ ES Y SU USO

El diario reflexivo como instrumento de desarrollo profesional y sobre su uso en el área educativa y de la formación.

Hoy me gustaría compartir con vosotros las principales conclusiones de un seminario impartido en la Universidad Europea de Madrid por don Miguel Zabalza, Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela especializado en el área de innovación educativa, sobre el potencial que tiene el uso del diario reflexivo en las aulas y otros ámbitos profesionales.

La primera reflexión que realiza el Sr. Zabalza es que en los informes educativos publicados en Iberoamérica, análogos al informe Pisa que se publica en Europa, la tradicional predominancia de los alumnos de escuelas cubanas (que quedaban en primer lugar de forma general en los ránkings), ha sido últimamente superada por la Escuela Nueva Colombiana, cuyo método pedagógico consiste en que todos los días los alumnos escriban en 6 líneas escritas el resumen de las cosas que han aprendido a lo largo del día.

Pero, ¿qué es un diario reflexivo y qué implica el término reflexivo? Podríamos definirlo como un espacio narrativo (éste debe tener una lógica y estructura que me lleve a escribir y contar una historia) de los pensamientos, acciones y sentimientos de los profesores, contando con tres elementos claves: qué hago, por qué lo hago y qué me pareció; actuando sobre 4 esferas que son:

  • Escribir.
  • Reflexionar.
  • Integrar aspectos reflexivos y descriptivos.
  • Contar una historia de inicio a fin, es decir, de forma longitudinal.

El debate surge al intentar definir qué consideramos nosotros como reflexionar, y para el Sr. Zabalza, este proceso implica necesariamente el contraste de las ideas con otras personas, no considerándose reflexión el mero hecho de darle vueltas de una forma individual a un asunto concreto, siendo aquí donde nacen los diferentes niveles de reflexión de los diarios que podrían catalogarse como:

  • Nivel 1: Aquellos diarios que son meramente descriptivos y esquemáticos.
  • Nivel 2: Nivel analítico, que implica un mayor desarrollo, profundidad, detalle y elaboración del mismo.
  • Nivel 3: Diarios valorativos, donde además de describir una historia se incorporan elementos de opinión y se emite una opinión a nivel personal.
  • Nivel 4 ó Diarios de contraste, que implican relacionar la reflexión actual con otros áreas, temáticas, opiniones, asignaturas, stakeholders; apareciendo realmente aquí el componente reflexivo por “socializar” y compartir con otros compañeros la historia descrita, tus opiniones personales dando lugar al debate de ideas y diversidad de las mismas. Según varios educadores, el proceso de aprendizaje debe necesariamente incorporar el proceso de contraste y debate de distintas ideas para que sea realmente efectivo.
  • Nivel 5, que sería el Diario de investigación y que necesariamente incorpora el matiz de la literatura especializada.

Para el profesor Zabalza, los niveles 4 y 5 requieren de nuestra participación activa y promoción en lo que se refiere a los estudiantes, ya que los niveles 1, 2 y 3 no incorporarían la connotación de reflexivo por poder ser realizados de forma individual por nosotros mismos sin incorporar los elementos de contraste con terceras personas.

Si nos centramos en la importancia del diario reflexivo es importante destacar:

  1. El proceso de descentramiento, es decir, el diario nos permite salir de la propia acción descrita para así poder analizarla, o lo que es lo mismo, contar (sobre una historia o algo en concreto) para contarse (sobre el autor). Por lo tanto el diario incorpora una parte descriptiva, donde además de leerme y analizarme, explico cómo me veo a mí mismo.
  2. Visión diacrónica, es decir, el diario es escrito según van pasando las cosas presentes, rodeadas de un entorno, condicionantes personales concretos y circunstancias las de ese momento actual, muy diferente a lo que sería escribir hoy sobre algo que nos pasó hace 15 años, donde nuestras circunstancias actuales probablemente hayan cambiado, y nuestra forma de escribir, contar la historia y reflexión serían muy distintas a haber escrito esas misma historia hace 15 años según nos pasó. Y es aquí donde reside el verdadero valor del diario reflexivo, en la capacidad de poder revisar pensamientos nuestros quizás 15 años después y ver cómo hemos evolucionado en nuestra forma de pensar. Los buenos investigadores que realizan diarios en sus investigaciones, además de narrar y describir qué hacen técnicamente cuentan cómo lo están viviendo.
  3. Permiten revisar la experiencia y analizarla.

Si nos centráramos  en para qué podría usarse el diario reflexivo, además del propio elemento de contraste y aprendizaje, que considero claves y su naturaleza diacrónica, éste nos permite:

  1. Romper con el apresuramiento y dinámica actual de vida donde debido al estrés diario, cada vez somos más incapaces de parar por 15 minutos y reflexionar sobre nosotros mismos y lo que nos ocurre en nuestra vida diaria.
  2. Neutralizar una implicación excesiva en la acción u obsesión en las cosas, es como dar un paso atrás para poder ver en perspectiva, o alejarse del bosque y tomar altura para poder ver los árboles.
  3. Acumular evidencias que nos ayuden a documentar un proceso.

Si nos paramos a analizar la faceta de lo que debe aportar un buen diario es fundamental como antes explicábamos que cuente lo que sucede, que haga visible la propia evolución de principio a fin, analizando y no sólo describiendo lo que uno está haciendo, además de ser un instrumento de desarrollo profesional permanente que puede abrirme nuevos caminos.

Desde la perspectiva de condiciones técnicas, el diario debe ser válido, contar momentos representativos y reactivos. Es decir, no tendría sentido describir una historia que no es verdad, no representa nuestra realidad y además no invita ni genera un impacto, reacción y respuesta.

Desde la perspectiva de condiciones pragmáticas, es importante que:

  • Analicemos el tipo de petición que estamos exigiendo para el desarrollo del diario. No tiene sentido pedir reflexión personal en el mismo, si este diario va a ser evaluado, usando dichas reflexiones, porque obviamente se distorsionaría el fin del mismo.
  • Compromiso ético sobre el uso de los contenidos personales y reflexiones de los alumnos. ¿Cuál es el sentido de un diario si este mismo posteriormente se “airea” en público?.
  • Consideraciones como que debe quedar bien claro lo que debe de realizarse o consigna, la periodicidad con que se escribe (¿todos los días? No, no tiene por qué ser todos los días) , la cantidad (¿cuánto es importante contar?), el contenido (libre o pautado, donde quizás tiene sentido empezar  por algo más genérico y abierto, para luego irse especializando más y más), la duración (no es necesario que sea una tarea de “tener” que escribir durante toda la vida, y sí es fundamental elegir en qué momentos y periodos de la vida tiene un mayor sentido la realización del mismo).

Para el Sr. Zabalza, la respuesta a la pregunta de cuándo debe escribirse un diario reflexivo, es fundamental que sea en aquellos momentos que permitan distanciarnos de lo que estamos haciendo o viviendo, en trabajos con una fuerte implicación personal, para clarificar el propio estilo de trabajo, cuando uno siente que acumula mucha presión interna o cuando se participa en una investigación.

Es importante aclarar la forma de cómo analizar y evaluar un diario, y para ello debe tenerse muy en cuenta:

  1. Impresión general de lo que se cuenta en el diario.
  2. Analizar los patrones, línea o eje central y redundancias del mismo.
  3. Identificar los puntos temáticos que van apareciendo.
  4. Analizar cualitativamente los elementos explícitos e implícitos de la información del diario.
  5. Identificar los dilemas profesionales, y usar dicho diario reflexivo como herramienta para resolver y debatir sobre éstos.
  6. El feedback proporcionado de evaluación no deberá proporcionar una análisis superficial, deberá estar basado en textos e informes que apoyen nuestras apreciaciones (y posibilitar inferir), y una ética profesional al tener que considerar que los diarios son documentos personales, y así deben seguir siéndolos.

Como reflexión personal me gustaría concluir que considero el diario reflexivo como una herramienta que puede ser muy útil en el ámbito educativo, profesional y personal; en primer lugar porque «obliga» y exige a escribir, lo que considero es una actividad mental con una capacidad de impacto brutal sobre las personas, permite incorporar elementos descriptivos, auto-análisis y personales; pudiendo incorporarse un nivel superior y vertiente reflexiva de contraste y desarrollo de las competencias de alumnos e incluso grupos de trabajo de alto rendimiento.

Saludos cordiales,

Antonio Alcocer

www.antonioalcocer.com

www.minds4change.org